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Adicción al trabajo

 

 

 

Irini Patrinós Roa

 

 

La adicción socialmente aceptada – ¿Qué es y cómo combatirlo?

 

El trabajo es una actividad productiva que se desarrolla como fuente de ingreso económico y medio por el cual se realiza una actividad funcional, que permite al trabajador lograr sus metas y objetivos y sentirse autorrealizado. Además, trabajar requiere de un gran esfuerzo físico e intelectual, y se necesita dedicarle tiempo y energía para poder llevarlo a cabo.

Para muchas personas, trabajar más allá de su jornada laboral y eliminar por completo las horas de ocio de su vida es un indicador de productividad que se relaciona con el éxito laboral y el sentimiento de autorrealización.

Incluso, en la cultura cinematográfica, con series como “Suits” o “Cómo defender a un asesino”, se valida esta concepción del trabajo al presumir de dedicarse de manera plena al trabajo, realizando horas extra, y terminando la jornada laboral a altas horas de la madrugada.

 

El término Adicción al trabajo o “workaholism”, en inglés, se mencionó por primera vez en 1968 por un profesor norteamericano. Su nombre en inglés se elaboró al compararlo con la adicción al alcohol (alcoholism), ya que se definió como la “compulsión o necesidad incontrolable de trabajar sin cesar” (Oates, 1971).

Desde entonces se ha redefinido el concepto por varios autores, dando lugar a múltiples definiciones, que en resumen, consideran que la adicción al trabajo se da cuando un individuo dedica más horas de las exigidas a su trabajo, llegando a establecer un compromiso irracional con este, que acaba convirtiendo el trabajo en el centro de su vida, dejando de prestar atención a las demás áreas, como el ocio y la familia.

 

 

¿Adicción o dedicación?

 

Algunos autores consideran que las personas adictas al trabajo padecen una compulsión a trabajar, lo que los diferencia de los trabajadores dedicados (no patológicos). Los estudios que trabajan en la diferenciación entre la adicción al trabajo (negativa) y la dedicación al trabajo (positiva), definen a los trabajadores dedicados como aquellos que trabajan con energía, de manera perseverante, que muestran dedicación y entusiasmo, y que se concentran fácilmente. De esta manera, son parecidos a las personas adictas al trabajo, pero se considera que trabajan por diversión, y no por la incapacidad de controlar su fuerte impulso interno.

Por tanto, se considera adicción al trabajo cuando la situación que vive la persona le provoca una alta interferencia en su vida, generando problemas físicos y mentales, además de conflictos sociales con su entorno.

 

En resumen, la adicción al trabajo se caracteriza por:

–  Una actitud laboral excesiva, que implica pasar la mayor parte del tiempo trabajando, y un abandono del resto de áreas personales, como la familia, las relaciones sociales, las actividades de ocio o incluso otras responsabilidades no relacionadas con el trabajo.

–  La dedicación de tiempo y esfuerzo desproporcionada en comparación con lo que exige su trabajo, y sensación de pérdida de tiempo acompañada de síntomas de ansiedad cuando no se está trabajando.

–  Afectación del autoconcepto, de manera que el sujeto muestra un esfuerzo progresivo en su labor para aumentar su autoestima y sentirse mejor consigo mismo a través del trabajo.

–  Negación de la problemática, ya que el adicto siempre encuentra explicaciones y justificaciones para su exceso de trabajo.

 

 

Los comportamientos característicos de las personas que padecen adicción al trabajo son:

 

–  Realizar más tareas de las que se le exige por la organización y el puesto de trabajo.

–  Trabajar incluso fuera de su entorno de trabajo y de su jornada laboral. Por ejemplo, quedarse en la oficina trabajando varias horas después de terminar la jornada laboral, llevarse tareas para seguir trabajando en casa, trabajar los fines de semana y en las vacaciones o trabajar incluso estando enfermo, serían comportamientos típicos de esta patología.

–  El tema central de su vida es el trabajo, de manera que la mayoría de sus conversaciones y pensamientos giran en torno a este.

–  Sentir insatisfacción respecto a todo lo que no esté relacionado con el trabajo. De esta manera, se presta poca atención al resto de sus áreas y responsabilidades, descuidando sus relaciones sociales y familiares, y con poca o nula realización de actividades de ocio.

–  Por último, a medio-largo plazo, el rendimiento laboral de estas personas comienza a decaer, debido a la sobrecarga innecesaria de trabajo a la que se exponen.

Además, esta conducta provoca una gran afectación del individuo, a nivel personal y social.

 

Debido a la sobrecarga de trabajo y a la cantidad de horas dedicadas, que restan horas de descanso, la persona presenta un gran desgaste tanto físico como mental. A medida que progresa su adicción se empiezan a presentar síntomas de estrés asociados al trabajo, que derivan en altos niveles de ansiedad, los cuales acaban somatizando y derivando en problemas médicos como hipertensión, cefaleas, lumbalgias o problemas óseo-musculares. También aumentan la probabilidad de padecer problemas relacionados con su salud mental, como el efecto burnout o depresión.

Por otra parte, a nivel social, al abandonar el resto de sus obligaciones, suelen tener problemas para mantener relaciones sociales de amistad, y presentan gran cantidad de conflictos familiares.

Un ejemplo de la problemática y el daño que causa esta adicción es lo que ocurre en Japón, donde llaman Karoshi a la muerte por enfermedad o fallo cardiaco debido al excesivo trabajo. El Ministerio de sanidad, trabajo y bienestar de Japón, estima que más de 10.000 muertes se deben a este fenómeno de exceso de trabajo (Kanai, 2009).

Y aunque en España los datos no son tan alarmantes, en 2015 se estimó que un 11,8% de la población desarrollaría adicción al trabajo, mientras que los datos de 2012 indicaron una prevalencia de adicción al trabajo del 4,6%, lo cual indica que es una problemática que va en aumento a nivel global.

 

 

Causas de la adicción al trabajo

 

La adicción al trabajo se considera un problema psicosocial, es decir, producido por variables tanto personales como sociales.

Las variables personales que aumentan la probabilidad de padecer esta adicción incluyen rasgos de personalidad, como la impulsividad, el perfeccionismo, la baja autoestima (el trabajo se convierte en un medio de validación), y altos niveles de autodirección. Sin embargo, aunque se piense que esta problemática está principalmente relacionada con las características personales, es necesario conocer que estas confluyen con características sociales.

Entre las características socio-culturales se encuentran algunas como la cultura organizacional predominante en la empresa del trabajador (p.ej normas implícitas de alta exigencia, horas extra, disponibilidad completa…), educación y valores inculcados en la infancia (p.ej elevada exigencia y criticismo) o el desarrollo de las nuevas tecnologías (teletrabajo), que en conjunto, favorecen estos comportamientos al interactuar con las predisposiciones individuales.

Además, existen ciertas demandas laborales que aumentan la probabilidad de desarrollar dicha patología, como las consideradas demandas retadoras, por ejemplo, las fechas límite de entrega, que hacen que el trabajador esté motivado a poner un mayor esfuerzo. Estas demandas podrían potenciar la adicción y retroalimentarla a largo plazo.

 

Por tanto, ¿es la adicción al trabajo una nueva adicción comparable con las adicciones a sustancias? (adicción al alcohol, adicción al tabaco…)

 

Formalmente no se considera la adicción al trabajo un trastorno mental, ya que no se encuentra recogido en ningún manual estadístico o instrumento de clasificación de salud mental, como el DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) o la CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades), a diferencia del resto de adicciones que sí se encuentran en los manuales (“Trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos”).

Sin embargo, los investigadores y psicólogos la han clasificado en el grupo de las adicciones comportamentales, como son la adicción al ejercicio físico o a los videojuegos. Además, recientes estudios neurológicos han demostrado que las adicciones comportamentales comparten características con las adicciones a sustancias, como sintomatología clínica similar (tolerancia, cambios del estado de ánimo, conflictos o pérdida de control), y siguen un mismo patrón, de manera que comparten la activación de los mismos circuitos cerebrales.

La literatura actual sobre el tema clasifica esta problemática como una adicción bien vista del siglo XXI. Esto quiere decir que, al ser el trabajo una conducta prácticamente obligatoria, de ocho o más horas, y gracias a la cual se recibe una recompensa económica y un reconocimiento social, la realización excesiva y compulsiva del trabajo no se ve como algo problemático o negativo. Sin embargo, cada vez es mayor la investigación que demuestra la cantidad de efectos negativos de esta nueva adicción, y los datos demuestran una alta prevalencia, en la que, si no se interviene, aumentará.

 

 

Propuestas de intervención – cómo hacer frente al problema

 

En resumen, esta problemática actual ha surgido y evolucionado en gran parte por la cultura del esfuerzo, por la visión social del trabajo (está bien visto trabajar más horas de lo normal, sacrificarse por el trabajo…) e incluso por la nueva posibilidad de teletrabajar, ya que esto genera la ubicuidad del trabajo, de manera que no se limita en espacio ni tiempo.

Los datos muestran que esta problemática ha ido en aumento, por lo que es importante alarmarse e intervenir.

Es importante intervenir mediante la prevención primaria (evitar) y secundaria (intervención temprana). Además, dicha intervención debe realizarse desde ambas perspectivas, tanto la organizacional como la individual

 

–  A nivel individual, desde la prevención primaria se propone la formación en competencias emocionales mediante talleres especializados y el trabajo personal por reducir las autoexigencias y aumentar la autoeficacia (confianza en uno mismo). Además, el ejercicio físico y las técnicas de relajación, como el yoga y la meditación, son un fuerte factor de protección de cara a la adicción al trabajo, dado que reducen los síntomas de estrés.
Por otro lado, desde la prevención secundaria se propone la asistencia a grupos de apoyo, terapia grupal, o incluso a profesionales de coaching.

–  A nivel organizacional, destaca la necesidad de realizar un cambio en la cultura de la organización. Respecto a la prevención primaria, desde la organización, se debe detectar si existe la problemática entre sus trabajadores y posibles casos de riesgo.

Las propuestas de prevención más útiles son, el rediseño de los puestos de trabajo, para asegurar que las demandas del mismo son adecuadas, de manera que se eliminen las jornadas que se exceden de tiempo, se flexibilicen los horarios y se permita a los trabajadores realizar pausas que les permitan desconectar física y mentalmente del trabajo; y la planificación de programas de actividades colaborativas entre todos los empleados, que impliquen salidas grupales, como las excursiones de empresa, que a su vez promueven la socialización y unión entre empleados.

 

En conclusión, este tipo de problemática demuestra que aunque existan hábitos, responsabilidades y hobbies, todo lo que se realiza en exceso es malo, por lo que debemos aprender a mantener un equilibrio en nuestra vida.

 

 

 

REFERENCIAS

 

Castañeda Aguilera, E., (2010). Adicción al trabajo (workaholism). Patología psicosocial del siglo XXI.. Salud de los Trabajadores, 18(1), 57-66.

Griffiths, M. (2005). A ‘components’ model of addiction within a biopsychosocial framework. Journal of Substance Use, 10(4), 191 197.
https: // doi.org/10.1080/14659890500 114359

Kanai, A. (2009). “Karoshi (Work to Death)” in Japan. Journal Of Business Ethics, 84(S2), 209-216.
http s: // d oi . or g /10. 1007/s10551 – 008- 9701 – 8

Líbano Miralles, M. d., Salanova Soria, M., Schaufeli, W. B., & Llorens Gumbau, S. (2006). Adicción al trabajo: concepto y evaluación (I). Gestión práctica de riesgos laborales: Integración y desarrollo de la gestión de la prevención, 27, 24-30.

Oates, W. (1971). Confessions of a workaholic: The facts about work addiction. New York: World.

Piosa, M. G. (2014). Adicción al trabajo: características, detección y prevención desde una perspectiva integral. Enfermería Global, 13(1).
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Quinones C, Griffiths MD. Addiction to Work: A Critical Review of the Workaholism

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Schaufeli, W. B., Taris, T. W., & Bakker, A. B. (2006). Dr Jekyll or Mr Hyde? On the differences between work engagement and workaholism. In R. J. Burke (Ed.), Research companion to working time and work addiction (pp. 193–217). Edward Elgar Publishing.
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Unión General de Trabajadores (2018). La adicción al trabajo (“trabajolismo”): Magnitudes y medidas preventivas.