El duelo por suicidio

 

Algunas ideas que te pueden ayudar como superviviente

 

 

Por Clara Valverde Fernández-Montes 

 

 

Cuando has pasado por un suceso traumático como es el caso del suicidio de un ser querido, hablamos de que eres un superviviente.

Cualquier pérdida repentina (esperada o no) de un ser querido es dolorosa. Sin embargo, cuando hablamos del fallecimiento por suicidio, el duelo que se vive es radicalmente distinto a cualquier otro tipo de duelo.  Nadie está preparado para recibir la noticia de que un ser querido se ha quitado la vida.

A diferencia de otros duelos, en el duelo por suicidio suele aparecer culpa irracional, estigmatización social, búsqueda desesperada de respuestas y vergüenza.

Las emociones y pensamientos son muy variados, y suelen ser de gran intensidad. Es importante que recuerdes que puedes sentir todos ellos sin juzgarlos, no hay una manera “normal” de actuar ante situaciones anormales.

 

 

MITOS SOBRE EL SUICIDIO

 

Los mitos son creencias o ideas que pese a estar muy extendidas en la sociedad, no tienen ningún fundamento real.

Los mitos suelen ser tomados como verdades absolutas e incuestionables que pueden guiar nuestra manera de comportarnos.
Caer en ellos puede aumentar el dolor de las personas afectadas e incluso impedirnos buscar alternativas adecuadas para actuar.

 

MITO 1: HA SIDO MUY VALIENTE/ HA SIDO MUY COBARDE.

El suicidio es multicausal, es decir, se ven implicados una gran cantidad de factores que provocar que una persona atente contra su propia vida.
Por eso mismo, reducir algo tan complejo a un simple adjetivo es muy simplista.

Si se plantea como un acto de valentía, puede servir de ejemplo a seguir, y si se plantea como un acto cobarde, culpabilizamos a la persona fallecida y dificultamos el proceso de comprensión con la misma.

El suicida no es ni valiente ni cobarde, es una persona que sufre y no sabe o no puede encontrar otra forma de dejar de sufrir.

 

MITO 2. SÓLO SE SUICIDAN PERSONAS CON GRAVES PROBLEMAS.

Se suele pensar que para tomar una decisión así la persona debe tener un motivo de peso. Lo cierto es que un aparente bienestar económico o social no nos liberan del sufrimiento emocional. Se pueden tener relaciones y vínculos sanos, y mostrar una aparente normalidad sobre la que se esconde un sentimiento enorme de tristeza o soledad.

 

MITO 3. YO PODRÍA HABERLO EVITADO.

Los supervivientes sueles repasar mentalmente todas las posibles señales que su ser querido les podía estar mandando y culparse por no haber estado más atento o haber hecho más de lo que hizo.

La realidad es que en muchas ocasiones la decisión ya está tomada, y no hay nada que podamos hacer para evitarlo, menos aún si no tenemos conocimientos previos sobre el suicidio. Además, juzgarse a uno mismo en el pasado con los conocimientos que tenemos en el presente es injusto para nosotros mismos. No debemos olvidar que nuestro ser querido lo ocultó o no supo aceptar nuestra ayuda.

 

MITO 4. NO VOLVERÉ A REIR NI A DISFRUTAR DE LA VIDA.

Al principio, el suceso es tan impactante que los pensamientos intrusivos y las emociones desagradables nos acompañan continuamente y nos es difícil encontrar un momento de descanso entre todas ellas.

Es normal que nos invada la tristeza y la desesperanza a cerca de nuestro fututo y nuestro entorno en general. Lo más seguro es que durante mucho tiempo nos parecerá imposible sentirnos bien, o nos provocará culpabilidad comenzar a dejar de sentir dolor. Sin embargo, estas emociones se irán atenuando con el tiempo (si el duelo se está desarrollando adecuadamente), y comenzarán a tener espacio nuevas emociones más agradables y placenteras.

 

EL PROCESO DEL DUELO… ¿CÓMO VOY A SEGUIR ADELANTE CON MI VIDA?

Son épocas duras donde aparecerán emociones difíciles de llevar, que desconocías hasta el momento o que no consideras “propias de ti”.
Tienes derecho a sentirte de la manera que te estás sintiendo, sin importar cuál sea.
Todas las emociones son válidas y pueden aparecer en distinto orden e intensidad a lo largo del proceso.

 

EMOCIONES:

  • BLOQUEO EMOCIONAL: En muchas ocasiones sentimos culpabilidad por no ser capaces de sentirnos mal por lo sucedido. “Soy incapaz de sentir dolor” “No he podido llorar ni una vez desde que pasó”. Sin embargo, esta incapacidad para sentir las emociones es una parte más del proceso del duelo, y no debemos sentirnos mal por no estar experimentando lo que se supone que deberíamos experimentar.

En cualquier caso, si lo que deseamos es “reconectar” con el suceso, podemos evocar recuerdos con la persona (ver fotografías, escuchar sus canciones favoritas, etc.)

  • DESESPERANZA: Es posible que tras el suceso sientas una sensación de vulnerabilidad ante el mundo y que despierten nuevos miedos (¿podría ocurrir algo más?,¿podré yo soportarlo?). Estos miedos pueden sucumbir en una sensación de tristeza que nos invada por completo y nos deje sin energía. En estos momentos, pueden aparecer ideaciones suicidas, si es así no dudes en pedir ayuda. Hablar sobre cómo te estás sintiendo puede ayudar a rebajar la intensidad de ese dolor, no tengas miedo a comentar tus pensamientos (del tipo que sean), lejos de provocar un “efecto llamada” podrá ser útil para otras personas que también los estén sintiendo.
  • CULPABILIDAD: Suele ocurrir que los supervivientes experimenten sentimientos de culpabilidad y frustración por no haber podido evitar que su ser querido decidiese irse de por vida. Aparecen las conductas de revisión constante sobre momentos donde pudo haber hecho algo distinto (“Si hubiera cogido esa llamada quizá…” “Debería haberme dado cuenta cuando dijo eso…”). Estas obligaciones autoimpuestas no hacen más que intentar buscar una explicación a algo que no la tiene para darnos una falsa sensación de control sobre lo sucedido. Es muy difícil aceptar que nunca vas a encontrar los verdaderos motivos que le llevaron a hacerlo, pero tienes que tener en mente que no somos seres todopoderosos. No podemos estar atentos a todo lo que la otra persona hace, ese no era nuestro papel.

Reconócete a ti mismo todas esas veces en las que estuviste, los momentos en los que le apoyaste y permítete ser humano. Entiende que lo hiciste lo mejor que pudiste con las herramientas que tenías en ese momento.

  • ALIVIO: En algunas ocasiones, sobretodo si se habían producido intentos previos y la persona llevaba años luchando contra su sufrimiento, cuando todo acaba, se puede generar una sensación de alivio. No tiene nada de malo, ayudar a una persona que está pasando por un dolor constante puede requerir mucho tiempo y energía. Cuando esa persona ya no está, vuelven a aparecer periodos de descanso que nos pueden ayudar a recuperar fuerzas y por ello sentirnos más aliviados. No implica que nos alegre su pérdida ni que lo estuviéramos deseando, es una reacción normal ante la desaparición de conductas que nos generaban agotamiento físico y mental (vigilancia, preocupación, etc.). 

EL CAMINO HACIA LA RECUPERACIÓN…

El duelo es un proceso largo y complicado, date tiempo para sentir todo lo que vaya llegando. Estas emociones y otras muchas, son normales y pasajeras. No se trata de un proceso lineal, pueden haber recaídas, días mejores y peores.

Aceptar que, aunque las cosas no vayan a ser iguales, vas a poder avanzar y volver a construir una realidad sin esa persona es un paso importante. Entendemos que su sufrimiento le hizo creer que esa era la única opción y que no fue consciente del daño que podía crearnos, no fue un acto para hacernos sufrir.

Sobretodo, expresa tus emociones y tus pensamientos, y si este camino comienza a hacerse demasiado cuesta arriba, no dudes en pedir ayuda profesional.

 

 

 

BILIOGRAFÍA

Rodríguez Vega, B., S. Baón Pérez, B. and Navío Acosta, M., 2021. Guía para familiares en duelo por suicidio. [online] Madrid.org. Available at: http://www.madrid.org/bvirtual/BVCM020325.pdf [Accessed 17 November 2021].

Tejedor Azpeitia, c., Díaz Pérez, a., FarréBerrecosa, j. and Gómez Guijarro, c.Suicidio: la muerte ignorada ¿Se puede prevenir el suicidio?

García-Viniegras, Carmen Regina Victoria, & Pérez Cernuda, Caridad (2013). Duelo ante muerte por suicidio. Revista Habanera de Ciencias Médicas, 12(2),265-274.[fecha de Consulta 17 de Noviembre de 2021]. ISSN: . Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=180427525010