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El camino del duelo:

 

Un viaje de reconstrucción emocional

 

 

Fotografía: Ana Maisonave

 

Cristina García-Esquinas Maisonave

 

¿Qué es el duelo?

 

El duelo es un proceso psicológico que enfrentamos tras una pérdida, implicando adaptación emocional, fisiológica y cognitiva entre otras. Las pérdidas pueden ser físicas o abstractas, y la intensidad del duelo varía según la relación emocional y la naturaleza de la pérdida.

Puede manifestarse en respuesta a la muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo, el fin de una relación o cualquier otro cambio significativo en la vida.

Según la Dra. Elisabeth Kübler-Ross el duelo tiene un proceso que evoluciona desde unas etapas iniciales, con prevalencia de emociones negativas, a una superación de la pérdida. Comprender este proceso puede ayudar a quienes lo atraviesan.

 

 

Las Etapas del Duelo

 

Nuestro duelo es tan propio como nuestra vida. No todos/as atravesamos todas las etapas, ni lo hacemos en un orden prescrito.

Las etapas son CINCO:

 

  1. Negación: En esta etapa inicial, es común que la persona niegue la realidad de la pérdida. Puede sentirse abrumada por reacciones como incredulidad o shock. Frases como ‘No me puedo creer que esté muerto/a’. La persona lo está diciendo porque al principio la realidad es excesiva para su psique.

 

  1. Ira: A medida que la realidad de la pérdida se hace más evidente, la persona puede experimentar lo que llamamos Ira. Esta puede dirigirse hacia nosotros mismos, o contra el ser querido, o incluso hacia la situación misma que causó la pérdida. La ira no tiene por qué ser lógica ni válida.

Es una etapa necesaria del proceso curativo, pero mientras avanza el duelo puede volver a manifestarse varias veces e incluso en diferentes formas.

 

  1. Negociación: En un intento de encontrar consuelo, la persona puede buscar formas de negociar con la situación. Esto puede implicar hacer promesas, buscar culpables o tratar de revertir la pérdida de alguna manera.

La negociación a menudo va acompañada de la culpa. Los ‘ojalá’ y los ‘¿y si…?’ nos inducen a criticarnos y a cuestionar lo que ‘creemos’ y lo ‘que podríamos haber hecho’.

 

  1. Depresión: Después de la fase de negación, nuestra percepción se enfoca en el momento presente. Sentimos la sensación de que esta etapa de tristeza podría prolongarse indefinidamente. Es fundamental comprender que este sentimiento de depresión no constituye un síntoma de enfermedad mental, sino una respuesta adecuada ante una pérdida significativa.

Durante esta etapa, es común que quienes rodean a alguien que está pasando por el duelo intenten animarlo, señalándole el lado positivo de la vida o intentando convencerles de que no lo vea todo oscuro. Sin embargo, estas reacciones suelen reflejar las necesidades de quienes las expresan y su propia dificultad para tolerar el dolor ajeno. En lugar de ello, es importante permitir que los dolientes lloren y expresen su tristeza. Este acto de escucha será de gran ayuda para ellos, y apreciarán profundamente a aquellos que les brinden este espacio sin intentar cambiar su estado emocional.

 

  1. Aceptación: En esta etapa, se acepta la realidad de que nuestro ser querido se ha ido físicamente y se reconoce la realidad tal y como es. Nunca nos gustará esta realidad ni estaremos de acuerdo, pero, al final la aceptamos y aprendemos a vivir con ella.

La curación se refleja en las acciones de recordar, recomponerse y reorganizarse.

 

 

Técnicas de intervención en las diferentes etapas evolutivas del duelo

 

Las personas en duelo pueden beneficiarse de una variedad de técnicas de intervención que les ayudan a procesar sus emociones y recuerdos de manera efectiva:

  • Lenguaje evocador. Uso de palabras duras para hablar del pasado del difunto/a como; muerte, viudez, para siempre, nunca más…
  • Uso de símbolos, como fotos o pertenencias para evocar emociones o recuerdos.
  • Escribir. Cartas que se leen en sesión o se mandan simbólicamente, diarios dirigidos al fallecido para “mantenerlo al día”, la poesía, las biografías del fallecido, las historias metafóricas sobre la relación con él, las caracterizaciones de la pérdida, el epitafio adecuado y la reflexión sobre la huella que dejó en la propia vida…
  • Dibujar recuerdos o despedidas. **Especialmente en niños
  • Role-playing de situaciones temidas o molestas.
  • Reestructuración cognitiva. Al enfrentarse a las demandas del entorno en una situación de estrés se disparan las ideas irracionales del tipo “nadie me va a querer”, “la gente piensa de mí que lo estoy haciendo mal como siempre”, “¿Cuándo terminará esta mala racha?”,” ¿Por qué me pasa a mí?
  • Libro de recuerdos hecho por la familia y que queda a la vista de todos. Muy bueno para niños.
  • Imaginación guiada (silla vacía), se invita al/la paciente a que se dirija al difunto/a y le exprese en primera persona sus emociones, peticiones o dudas y responde por ella/él como cree que lo hubiera hecho.
  • Viajes a lugares significativos.
  • Psicodrama, parecido a la imaginación guiada, una persona representa al difunto que dialoga con el superviviente sobre cualquier asunto que quedara pendiente.
  • Rituales personales que pueden incluir aspectos religiosos, reuniones familiares, quemar una carta o un recuerdo, dejar un recuerdo en la tumba.
  • Decir adiós. Al final de las primeras sesiones se pronuncia en voz alta “adiós por el momento”. Al final de la terapia el doliente es capaz de decir “adiós para siempre”.
  • Entrenamiento en habilidades de afrontamiento, las necesarias para su desempeño, como búsqueda de empleo, de manejo de estrés, solución de problemas, etc…
  • Expresión y manejo de emociones. Para las ambivalentes preguntas como ¿qué echas de menos? ¿qué no echas de menos?
  • Reposición de objetos recordatorios del desaparecido.
  • Lectura reflexiva de un libro terapéutico.
  • Galería de fotografías.
  • Terapia de grupo y grupos de autoayuda.

 

Además de estas técnicas, existen herramientas terapéuticas adicionales como la hipnosis, EMDR, TIC y EFT, que han demostrado ser efectivas en el tratamiento del duelo. Estas técnicas están diseñadas para ayudar a liberar las emociones dolorosas asociadas con la pérdida y a avanzar más rápidamente en el proceso de duelo para poder superarlo.

 

 

Conclusión:

El duelo es una experiencia profundamente personal y, a menudo, desafiante. Buscar ayuda psicológica durante el duelo es un paso valiente y significativo hacia la sanación y el bienestar emocional. Si estás enfrentando una pérdida significativa, no dudes en buscar apoyo profesional para ayudarte a transitar por este difícil proceso. Recuerda que no estás solo y que hay profesionales capacitados para brindarte el apoyo y la orientación que necesitas en este momento. Si bien el proceso puede ser difícil, el apoyo de amigos, familiares y profesionales capacitados puede hacerlo más llevadero.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Kübler-Ross,E; Kessler, D (Noviembre 2023). Sobre el Duelo y el dolor; Luciérnaga

Alonso Llácer, L., Ramos Campos, M., Barreto Martín, P., & Pérez Marín, M. (2019). Modelos Psicológicos del Duelo: Una Revisión Teórica. Calidad De Vida Y Salud, 12(1). Recuperado a partir de http://revistacdvs.uflo.edu.ar/index.php/CdVUFLO/article/view/176

González Fernández,J; Nevado Rey, M (2017, Marzo 21). Acompañar en el Duelo: De la ausencia de significado al significado de la ausencia; Desclée De Brouwer

Wolfelt, A. (2002) Consejos para niños ante el significado de la muerte. Péndulo.

 Worden, W. (1991). El tratamiento del duelo. Asesoramiento psicológico y terapia. Paidós.