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El síndrome del impostor

 

Asignar todo nuestro éxito a la suerte

 

 

 

Irini Patrinós Roa

 

El síndrome del impostor es la experiencia de falsedad intelectual, verse a uno mismo como una farsa, que engaña al mundo, y que los éxitos logrados se deben a la suerte y al esfuerzo temporal, pero no a la capacidad y valía de uno mismo.

El término se mencionó por primera vez en un artículo escrito por dos psicólogas clínicas en 1978, que estudiaron estas vivencias en una muestra de 150 mujeres exitosas. Estas autoras describieron sus observaciones, y concluyeron que todas estas mujeres exitosas, con grandes éxitos académicos y profesionales, carecían de un sentimiento interno de éxito, y sostenían firmemente que estaban ahí por error, porque alguien se había equivocado en el proceso de selección y que sus calificaciones se debían a la suerte.

Además, tenían un profundo sentimiento de estar engañando a la gente, con declaraciones como “estaba convencida de que iban a descubrir mi falsedad en el examen doctoral… por un lado me sentía aliviada  porque finalmente dejaría de fingir”. Este sentimiento de alivio puede ocurrir debido a que el síndrome del impostor viene acompañado de síntomas como ansiedad generalizada, frustración y falta de autoestima.

La realidad es que, actualmente los estudios demuestran que el síndrome del impostor afecta a hombres y mujeres (aunque con mayor prevalencia en mujeres debido a los estereotipos y las expectativas de la sociedad), sin importar la edad, y que no está ligado únicamente al área profesional, sino que esta condición puede padecerse en las áreas de las relaciones sociales también, con creencias como “soy una mala esposa” “soy un mal amigo” o “soy una mala madre”.

 

 

¿Por qué ocurre?

 

Respecto a las causa de padecer el síndrome del impostor, la autoestima juega un papel muy importante. Tener una baja autoestima, y por ende, baja confianza y creencias negativas sobre uno mismo, promueven esa creencia de no ser lo suficientemente bueno.

En este caso, los aprendizajes tempranos son muy importantes, y por lo tanto, las interacciones y las respuestas recibidas por los padres determinarán las creencias nucleares de la persona. Desde la perspectiva de la infancia las causas pueden ser:

–      Padres excesivamente críticos: son niños que crecen con la continua desaprobación de sus padres, con quejas y críticas a sus logros y actos, e incluso verbalizaciones ofensivas como “no vales para nada” “eres inútil”…, por lo que acaban consolidando la idea y creyendo firmemente en ella.

–     Padres excesivamente controladores: al no permitirse ningún tipo de autonomía en la infancia, estos niños crecen con la idea de que no son capaces de hacer nada por sí mismos, por lo que tienden a asociar su éxito a factores externos antes que a sí mismos (por ejemplo “es todo gracias a mis padres”).

–     Falta de atención: crecer sin recibir atención y cuidados genera  el sentimiento de no ser digno de recibir atención, cuidado o cariño, que aumenta la sensación de inferioridad.

–      Comparaciones tempranas: existen casos en los que, en las familias con más de un hijo, uno de ellos recibe el titulo de “inteligente”, es el que más atención y refuerzo recibe por sus logros, y el que más elogios obtiene. En estos casos, el otro hermano no recibe ningún refuerzo ni validación, y acaba comparándose con este hermano, con la impresión de ser “inferior”. Estas creencias que marcan la infancia hacen que cuando consiga sus metas no se de a sí mismo el crédito que merece.

 

En la misma línea de las comparaciones, las redes sociales han empezado a jugar también un gran papel dentro del síndrome del impostor, ya que, ver las vidas y los logros de otras personas, aparentemente exitosas, aumenta las comparaciones y las percepciones de inferioridad.

 

 

Cómo gestionarlo

 

Para las personas que lo padecen, identificar que tienen un problema es muy difícil, ya que para ellos, no son lo suficientemente buenos, dudar de su valía es lo normal en su día a día, y ni siquiera son conscientes de las pruebas de que realmente sí son válidos, o si lo son, no les prestan atención. Desde su perspectiva ellos viven en una farsa, una especie de simulación, de la que tarde o temprano el resto del mundo se dará cuenta.

Esta problemática surge principalmente por la falta de confianza en uno mismo, que parece impedirle a la persona considerar y aceptar sus éxitos y logros, y considerarse realmente válida.

Por esto, se recomienda el trabajo  personal de empezar a reconocer los hechos de manera objetiva.

Por ejemplo, anotar los logros personales como “he obtenido un sobresaliente” y observarlo de manera objetiva, sin juzgar y sin generar creencias al respecto.

 

Más adelante, se recomienda reconocer los pensamientos que se generan y cuestionarlos, teniendo en consideración las habilidades que se poseen. Por ejemplo “he obtenido sobresaliente en el examen (hecho objetivo) → he tenido buena suerte, no es gracias a mí (pensamiento)→ es una materia que se me da bien/ los ejercicios de práctica me salían bien (habilidades)”. Por último, se deben analizar ambas opciones de pensamiento y juzgarse, de manera que se le asocien puntuaciones respecto al grado de creencia “he tenido buena suerte” → me lo creo en un 50% vs “es una materia que se me da bien” → me lo creo en un 70%.

Este ejercicio permite considerar otras perspectivas y realmente darnos la oportunidad de cuestionar esas afirmaciones negativas que nos repetimos automáticamente sin ningún juicio.

Otra tarea que puede servir de ayuda es el registro objetivo de nuestros puntos fuertes, ya que solemos centrarnos únicamente en las debilidades, lo que nos hace confirmar nuestra propia creencia de que no somos buenos o de que no valemos. Al verlas por escrito y dedicar un tiempo a reflexionar sobre ellas, nos permitiremos empezar a considerarlas y verlas como una opción.

 

 

 

REFERENCIAS

 

Clance, P., & Imes, S. (1978). THE IMPOSTOR PHENOMENON IN HIGH ACHIEVING WOMEN: DYNAMICS AND THERAPEUTIC INTERVENTION. Psycotherapy: theory, research and practice 15(3). 241-247. Doi:10.1037/h0086006

 

Mann, S. (2019). El síndrome del impostor. Urano. ht t p s:/ /w w w.edicionesurano.com/el – sindrome – del – impostor