Qué son las disociaciones

y cómo saber si alguna vez has sufrido alguna

 

 

Sofía Cobollo Jarabo – Octubre 2021 

 

 

Origen del término disociación: un breve recorrido por la historia

 

Antes de meternos en materia, vamos a viajar a Francia a principios del siglo XIX con dos famosos psicólogos y neurólogos.  Pierre Janet fue el encargado de dar por primera vez una definición de lo que entendemos hoy por disociaciones, una separación de la conciencia de determinados contenidos mentales. Para este autor, la base de la psicosis histérica era la disociación; sin embargo, fue su compañero el psiquiatra, Jean Martin Charcot, quien a través del estudio con pacientes (mujeres con histeria grave y pacientes con psicosis) subdividió la neurosis en dos tipos: 1) la histeria en la que se incluía los estados disociativos, la conversión histérica y la amnesia psicógena y, (2) la psicastenia que incluía los estados de ansiedad, las fobias, las obsesiones y la depresión neurótica.

Vale, y ahora que sabemos un poco de cómo nació el concepto de disociación: ¿a qué afecta una disociación? La disociación puede afectar a la conciencia, a la memoria, a la identidad o a la percepción, que habitualmente suelen estar integradas. Quizás, alguna vez hayas pensado sobre un evento terrible que no te remueve nada por dentro, por ejemplo la muerte de algún familiar. Clínicamente hablando, este concepto estaría más relacionado con la entumecimiento emocional, uno de los pilares fundamentales del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Volviendo a la pregunta en cuestión, la disociación puede afectarnos de manera muy subjetiva en la forma en la que creamos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Por ejemplo con emociones, pensamientos que no sabemos muy bien de dónde vienen o esas acciones nos vemos haciendo muy bien sin saber cómo o por qué. Quien experimenta esto a menudo describe ser un “pasajero” en su propio cuerpo más que el conductor.

 

 

 

¿Hay varios tipos de disociaciones?

 

Más bien hablamos de que hay cinco maneras diferentes en las que las disociaciones cambian las experiencias que está viviendo una persona. Estas serían: despersonalización, desrealización, amnesia disociativa, fuga disociativa o alteración en la identidad.

 

  • Despersonalización: la persona se siente desconectada de su cuerpo y/o sus emociones. Su cuerpo, sus pensamientos y emociones se vuelven desconocidas para la gente que sufre despersonalización. A veces, incluso no se reconocer a ellos mismos en el espejo o cuando se miran no se sienten conectados con la imagen proyectada. También está caracterizado por un entumecimiento emocional y la sensación de que ciertas partes del cuerpo están distorsionadas, o que la cabeza está envuelta en algodón.
  • Desrealización: es la sensación de no sentirte real, es decir, de que el mundo y las personas que nos rodean son extraños y ajenos. A menudo la gente describe esta sensación como si estuvieran desconectados o como si estuvieran viendo una película o separados por un cristal. La realidad se vuelve extraña. El entorno deja de percibirse de manera nítida para dar lugar a un lienzo borroso e incoloro. Se produce una alteración en la distorsión del tiempo, el tamaño, la distancia y la forma de los objetos.
  • Amnesia disociativa: el término amnesia se refiere a la incapacidad de recordar eventos o información personal importante debido a un hecho traumático o estresante. Algunas de estas lagunas abarcan desde minutos hasta décadas de la vida de esa persona.
  • Fuga disociativa: se refiere a la sensación de confusión y olvido sobre la propia identidad durante un tiempo de mayor o menor duración, pero siempre limitado. Por tanto, durante este tiempo la persona vagará sin rumbo fijo y asumirá una identidad diferente, más o menos estructurada. Por ejemplo, hará cosas que podría encontrar repugnantes como consumir drogas.
  • Alteración en la identidad (antes conocido como Trastorno de la Personalidad Múltiple): la persona utiliza diferentes voces, tonos, rangos vocales y expresiones faciales según el contexto que esté viviendo la persona, ante diferentes estímulos. Por tanto la identidad está fragmentada en diferentes partes más o menos estructuradas. La persona también puede expresar confusión con respecto a sus sentimientos y percepciones, o incluso puede tener dificultades a la hora de recordar justo lo que acababa de decir aunque siga siendo la “misma persona”. Estas diferentes partes están coordinadas y relacionadas entre si, aunque puede existir una parte principal que presenta un mayor o menor grado de amnesia y desconexión de las otras “partes”.

 Es importante recordar que ninguno de estos trastornos disociativos son excluyentes y, que una persona puede sufrir varios de estos a lo largo de su vida. También es muy notorio tener siempre en mente las diferencias culturales propias de cada país y que en cada cultura las explicaciones asociadas a cada fenómeno disociativo cambian, agravándolo o atenuándolo.  Asimismo, es importante recordad que también pueden aparecer de forma independiente o englobados en otros trastornos como el ya mencionado TEPT, el Trastorno Límite de la Personalidad o el Trastorno de Pánico.

 

 

¿Cuál es la causa de la disociación o de los trastornos disociativos?

 

La investigación nos ha demostrado que la disociación es una combinación de elementos biológicos y ambientales, así como que la probabilidad de que se herede genéticamente sea igual a cero.

A menudo la gente que sufre de algún trastorno disociativo ha sufrido durante su infancia abuso físico o sexual o alguna otra forma de trauma que esté relacionada con este tipo de trastorno. En estos casos se considera que la disociación ha sido un elemento adaptativo ya que, reduce abrumadoramente el estrés causado por el trauma. Sin embargo, si el peligro original desaparece y la disociación continua cuando se es adulto se considera que está inadaptado/a.

La disociación también puede ocurrir cuando ha habido fuerte negligencias o abusos emocionales por parte de los padres. Esto sucede cuando los padres son impredecibles, amenazadores, tienen comunicaciones contradictorias o incluso están disociados ellos mismos.

Parece ser que los elementos disociativos que duran durante la fase adulta están relacionados con la intensidad de la disociación del o de los eventos traumáticos durante la infancia.

 

 

¿Cuál es la prevalencia de estos trastornos?

 

En líneas generales algunos estudios parecen indicar que la prevalencia de la disociación es de aproximadamente entre el 2% y el 3% de la población general. Sin embargo, otros muestran números que llegarían hasta el 10%. Por tanto, con tanto dato contradictorio lo que sí que debemos tener claro es que la disociación puede ser grave o crónica y que el 73% de los individuos que expuestos a algún tipo de trauman experimentarán algún tipo de estado disociativo en las siguientes horas, días o semanas siguientes. De estos individuos, la mayoría se recuperan del incidente traumático por si solos pasadas las semanas.

 

 

¿Cuál es el tratamiento específico para cada tipo de trastorno disociativo?

 

La ISST (International SocietyfortheStudy of Trauma) nos da las pistas necesarias para tratar cada trastorno disociativo:

  • Despersonalización: aunque no hay suficientes estudios que traten este tipo de trastorno, típicamente se han incluido una variedad de modelos entre ellos, los modelos cognitivos, comportamentales, el psicoanálisis y la psicofarmacología. Los resultados muestran que este tipo de trastorno parece ser psicofarmacológico y psicoterapéutico resistente.

     

  • Amnesia disociativa: si el paciente viene con una amnesia grave o más importante es proveer al paciente con un ambiente terapéutico. La investigación ha demostrado que simplemente con el hecho de estar en un contexto seguro puede tener lugar el recuerdo de alguna memoria. También se pueden hacer usos de barbitúricos para facilitar el proceso. No hay evidencia científica de que la hipnosis sea efectiva en este caso. Sin embargo, la hipnosis se ha utilizado satisfactoriamente en la recuperación de memorias disociadas y reprimidas. Una vez que se ha revertido, es importante identificar qué es lo que ha causado este estado y, por tanto, el terapeuta será el encargado de reforzar el uso eficaz de mecanismos de alivio. Si la amnesia es crónica el uso de medicamentos está altamente poco recomendado. Sin embargo, la hipnosis en este caso puede ser beneficiosa sobre el recuerdo traumático. El propósito de la terapia sería integrar todo el material disociado. Por lo general, este tratamiento es de larga duración.

     

  • Fuga disociativa: al igual que con la despersonalización, no hay suficiente investigación que provea con una estable línea terapéutica que seguir; un entorno seguro, la alianza terapéutica que se establece paciente-psicólogo y el trabajo interno de la persona parecen se elementos claves en la recuperación de los pacientes con fuga disociativa. Además, dicho tratamiento puede ser ayudado con medicación e hipnosis. El tratamiento debe comenzar tan pronto como se dé una posible fuga disociativa.

     

  • Alteración en la realidad: el tratamiento de este trastorno típicamente incluye una fuerte relación paciente-terapéutica, un contexto seguro, un entendimiento de las propias estructuras de la persona con el fin de poder estructurar su “yo”. Además, la integración de las memorias traumáticas. La hipnosis también puede ayudar en este caso. El tratamiento de la alteración en la realidad suele ser largo y difícil. La remisión espontánea no suele ocurrir. Estudios han demostrado el beneficio de la terapia cognitivo conductual en este caso específico. También se recomienda usar EMDR.

 

 

¿Cómo sé si tengo algún trastorno disociativo?

 

Hay varios test como el SCID-D (StructuredClinical Interview forDissociativeDisorders), el MID (Multidimensional Inventory of Dissociation) y el DDIS (DissociativeDisorders Interview Scale) que nos permiten diagnosticar los diferentes tipos de trastorno disociativo.

El DES (DissociativeExperiencesScale), sin embargo, no es un instrumento de diagnostico sino que se suele utilizar a modo de revisión para grandes poblaciones, especialmente para su estudio clínico.

Sea cual sea la respuesta a la pregunta del apartado, lo importante es que es de relevancia tratar de resolverla. Algunas personas experimentan alivio al descubrir que hay un diagnostico y un modelo de tratamiento para sus experiencias disociativas. Por tanto, desde aquí animo a todo el mundo que se haga esa pregunta a buscar un psicólogo, si es que todavía no vais a uno, o a preguntar a vuestro psicólogo de confianza qué opina y si se siente con la suficiente confianza para hacer un diagnostico.

 

SOFÍA COBOLLO JARABO

 

Bibliografía:

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Nader, A. (2019). Disociación: la visión de Pierre Janet: Desde Síntomas Neurológicos Funcionales y Amnesia (SpanishEdition). En Disociación: la visión de Pierre Janet: Desde Síntomas Neurológicos Funcionales y Amnesia (pp. 3–30).

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