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Terapia de pareja

 

Cuando la prioridad es el bienestar psicológico

 

 

 

Ana María Del Río Vega

 

TERAPIA DE PAREJA: CUANDO LA PRIORIDAD ES EL BIENESTAR PSICOLÓGICO

 

La terapia de pareja es un instrumento muy útil para ayudar a que dos personas restablezcan una conexión emocional interrumpida y retomen el diálogo de un modo más sano y satisfactorio. Durante la terapia de pareja, ambas partes expresan sus propias opiniones, sus pensamientos y sentimientos, todo ello de la mano de un terapeuta experto y formado. Este proceso es de gran ayuda, no solo para buscar y compartir posibles soluciones a los problemas ya existentes, sino también para que, siempre desde el diálogo, el análisis y la reflexión, se consiga prevenir otros que pudieran surgir en un futuro próximo. Cuando los dos integrantes de la pareja están dispuestos a comprometerse a fondo por el éxito de la relación y la implicación de ambos en la terapia es alta, esta puede ser realmente valiosa y eficaz.

Sin embargo, hay una situación que no todo el mundo se plantea y sobre la que muchas veces es necesario pararse a reflexionar: cuando en una pareja existen hechos o condiciones que no permiten recuperar la relación mediante la terapia, esta puede resultar igualmente de gran utilidad. Entonces, como en cualquier otro caso, la prioridad para ambos miembros debe ser siempre la propia salud mental. Existen situaciones en las que las circunstancias indican que la mejor solución es terminar la relación, y no enfrentarse a problemas o conflictos irresolubles en los que la salud mental de cada individuo resulte más dañada que la propia relación.

Dos personas distintas tienen formas diferentes de enfrentarse a la vida, ven el mundo con ojos distintos y por lo tanto, también tendrán estilos afectivos diferentes, es decir, distintas cualidades afectivas que representen un conjunto de emociones y sentimientos propios de cada una. La terapia de pareja permite expresar estas diferencias a la vez que se trabaja la capacidad de análisis de la situación. De este modo, se consigue tomar la mejor decisión para ambos: permanecer juntos y aprender a gestionar la relación utilizando los recursos de que se dispone, tanto a nivel individual como de pareja o, en caso contrario, poner punto final a la relación si recuperar la armonía dentro de la misma resulta un objetivo inalcanzable.

 

 

¿Cuál es el papel del terapeuta?

 

La misión del terapeuta se centrará en ayudar a los miembros de la pareja a convivir, a entenderse, aceptando que las similitudes y diferencias entre ambos forman parte de la relación y como tal, colaboran a que esta sea un espacio compartido, un espacio de crecimiento, tanto a nivel personal como de pareja, un lugar de respeto y afecto mutuo. De este modo, el objetivo de la terapia será que, poco a poco, la relación se consolide como una experiencia de gran valor y muy gratificante para ambos.

El psicólogo no tiene interés en descubrir qué integrante de la pareja tiene un punto de vista más objetivo con respecto al otro o a la situación en sí. No se trata de una competición entre ambos, ni de un juicio. Ninguna de estas dos cosas ayudaría a superar los conflictos. Tampoco se trata de valorar la situación y dar la razón a una o a otra parte, sino de encontrar los puntos que causan conflicto y malestar y, a través del trabajo en equipo entre el terapeuta y la pareja, alcanzar un nuevo equilibrio para esta. 

Durante las sesiones, a los pacientes no se les solicita que defiendan o justifiquen sus posiciones personales. No se trata de demostrar que sus razonamientos, acciones o conductas son más justas que las de su pareja. Nada más lejos de la realidad. De lo que se trata es de aprender y construir una nueva forma de convivencia a partir del respeto total hacia el otro, hacia sus características personales y sus cualidades afectivas, en resumen, un respeto total hacia la individualidad de la persona amada.

En los casos en que la relación está muy dañada, la intervención psicológica suele resultar especialmente valiosa, ya que la ayuda profesional puede ayudar a consolidar la relación o, en el caso de que la separación sea la mejor solución, a que esta no se produzca de una forma traumática o dañina, sino civilizada y ordenada.

 

 

¿Cuáles son las situaciones que dificultan la terapia de pareja?

 

Al comenzar cualquier tipo de proceso terapéutico, no es extraño que surjan ciertas dificultades iniciales. No obstante, estas irán desapareciendo a medida que se avance en la terapia y se vaya fortaleciendo el vínculo entre el terapeuta y el cliente. En el caso de la terapia de pareja, es fácil imaginar que dichas dificultades aparezcan más fácilmente, ya que se trata de un proceso en común que afecta a dos personas distintas y, como ya se ha señalado al principio de este artículo, lógicamente verán el mundo y, sobre todo los problemas, de manera diferente. Precisamente por esto, puede suceder que algunos de estos posibles problemas pongan en peligro el éxito de la terapia.

 

Entre ellos, los más frecuentes son:

  • Falta de responsabilidad hacia la propia conducta: cuando existe una negativa a asumir la propia responsabilidad en la situación por parte de uno o ambos miembros de la pareja, resulta prácticamente imposible intentar reflexionar sobre la relación. Como se ha explicado, la terapia de pareja es un proceso conjunto en el que se intenta reconectar emocionalmente con el otro, retomar el diálogo y la interacción de manera saludable a través del análisis de la situación y del trabajo de la empatía hacia la otra persona. Por lo tanto, si uno no se siente en absoluto responsable de la crisis que en ese momento vive la pareja, no se podrá afrontar la terapia de un modo adulto, maduro y eficaz. La ausencia de responsabilidad dificulta el compromiso necesario para el éxito de una relación.
  • Incapacidad o negativa a terminar con situaciones de disputa causadas por temas repetitivos: muchas relaciones de pareja se encuentran atrapadas en discusiones eternas sobre temas repetitivos. La terapia tiene entre sus objetivos principales terminar con esta situación, sustituyendo dichas discusiones, tan dañinas como inútiles, por diálogos productivos que ayuden a salir del bucle de malestar.
  • Relaciones tóxicas: existen muchas características que hacen que una relación se convierta en tóxica. A menudo en este tipo de relaciones, uno de los dos integrantes de la pareja se lleva la peor parte y sufre situaciones que le hacen sentirse infravalorado, frustrado e infeliz, con las consiguientes consecuencias negativas que todo ello tiene sobre la propia salud mental, como problemas de autoestima, ansiedad y depresión. Este tipo de relaciones destructivas no hacen posible el desarrollo de la terapia de pareja, ya que no se dan las condiciones iniciales de equilibrio en las que ambas partes muestran una actitud empática y de comprensión recíproca, algo totalmente necesario para comenzar la terapia.Problemas de control absoluto y coacción hacia la libertad del otro, de infidelidades y deslealtades varias, o de celos extremos entre otros, son solo algunos ejemplos de situaciones que, en la mayoría de los casos, dan lugar a relaciones tóxicas, que no dejan espacio para un clima que permita iniciar un proceso dirigido a mejorar la relación y, probablemente, sea conveniente comenzar una terapia psicológica individual para recuperar el propio bienestar.
  • Diferencias significativas entre los intereses de una y otra parte: cuando los valores básicos fundamentales, las ideas o las metas son muy diferentes, la pareja puede caer en una desconexión tanto emocional como psicológica. Estas diferencias pueden estar en la base de muchos conflictos cotidianos, pero también de la incapacidad para encontrar una solución a los mismos que sea satisfactoria para ambas partes. Del mismo modo, cuando se tienen visiones tan diferentes del mundo y de la vida en general, resulta muy difícil crear un proyecto común de cara al futuro. Cuando las personas no son capaces de acortar estas distancias ideológicas, la terapia de pareja puede ayudar a que el final de la relación sea pacífico y consensuado para que cada integrante de la pareja mantenga su bienestar psicológico y emocional.

 

 

¿Cómo puede ayudar la terapia de pareja en la separación?

 

En general, las personas suelen iniciar un proceso terapéutico de este tipo como última opción para encontrar soluciones a sus problemas de pareja. La mayoría lo hace para intentar recuperar una relación de pareja deteriorada, pero es importante ser consciente de que, como ya se ha mencionado, existen situaciones en las que la mejor solución para el bienestar psicológico de ambas partes es terminar la relación. Cuando la solución al conflicto constante sea la separación, la terapia de pareja ofrece la posibilidad de poder hacerlo de forma saludable y menos conflictiva.

A veces, las personas acuden a consulta con una relación terminada, pero sin ser conscientes de ello, ya que en ocasiones no es fácil identificar que se encuentran ante el final de la misma. Algunos indicadores de que la relación está más cerca de terminar que de ser recuperada, son: cuando uno o ambos miembros de la pareja ya no se esfuerzan por solucionar o evitar ningún tipo de problemas, incluso los más sencillos; cuando sólo se perciben características y sentimientos negativos en la relación y en la otra persona; cuando no se persiguen proyectos u objetivos comunes, cuando existen terceras personas, etc.

Existen ocasiones en que la pareja acude a terapia porque, aunque ya se ha decidido empezar un proceso de separación, se desea que este sea lo menos conflictivo y doloroso posible. En estos casos, al igual que cuando tras comenzar el proceso terapéutico resulta que la separación es lo más adecuado, la terapia anticipa y prepara a ambas partes para los cambios que muy probablemente sucederán, lo cual ayuda a superar de forma menos traumática las situaciones difíciles, sobre todo en los casos en que la pareja tiene hijos menores de edad. El terapeuta hace de mediador, e intenta que la comunicación y el diálogo ocupen el espacio hasta ahora dominado por posiciones individualistas y así poder resolver los conflictos de la mejor manera posible.

En cualquier caso, lo recomendable es acudir a terapia de pareja cuando se empiece a discutir demasiado a menudo; cuando los momentos desagradables sean más frecuentes que los momentos de armonía y felicidad. Sin embargo, es bastante frecuente que la decisión de iniciar un proceso terapéutico se tome tarde, cuando la pareja lleva ya mucho tiempo acumulando frustración, tristeza, discusiones y malestar, por lo que se necesita trabajar más para alcanzar el objetivo de reparar la situación y alcanzar la mejor solución posible para el bienestar psicológico de todas las partes implicadas.

 

 

Referencias:

 

Chapman, G. (1992). The Five Love Languages: How to Express Heartfelt Commitment to Your Mate. Northfield Publishing.

Gurman, A. S. (2011). Couple therapy research and the practice of couple therapy: Can we talk? Family Process, 50(3), 280–292.

https://doi.org/10.1111/j.1545-5300.2011.01360.x

González Quirós, D., Ramírez Gómez, D. y Sepúlveda Flórez, C. (2021). La pareja y su terapeuta. Conceptualizaciones, evoluciones y desafíos. Poiésis, 41, 174–190.

https://doi.org/10.21501/16920945.4191

Villegas, M. y Mallor, P. (2010). Consideraciones sobre la terapia de pareja: a propósito de un caso. Revista de Psicoterapia, 81, 37-106.