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Victimización online

 

El peligro de las nuevas tecnologías en adolescentes

 

 

 

 

Irene de la Cuesta Garbín

 

El uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) se ha incrementado considerablemente en los últimos años, principalmente con el periodo de la pandemia COVID-19. Su implementación ha beneficiado a la sociedad ya que ha permitido seguir desarrollándose tanto en el área social, laboral y educativo. Sin quitar importancia a los grandes beneficios que nos ha aportado estas herramientas digitales, existen ciertos riesgos que deben ser tenidos en cuenta debido a su impacto tanto en la sociedad como en la persona que lo sufre.

La delincuencia ha encontrado una forma más de expandirse gracias a las tecnologías, de esta forma, ya no son solo delitos de forma física sino que han aparecido en los últimos años nuevas modalidades delictivas que implican menos riesgos y exposición para los que lo cometen, escudándose en el distanciamiento y anonimato que te puede otorgar los dispositivos electrónicos.

Existen diferentes tipos de delitos que se cometen a través de las TIC como estafas, robos… pero en el presente artículo vamos a incidir en aquellos delitos que suponen una victimización más interpersonal.

 

Los adolescentes y la tecnología ¿Por qué son la población más vulnerable?

La adolescencia es una etapa de cambios, desafíos y búsqueda de experiencias que conforman la identidad de cada uno. Es un proceso de gran desarrollo donde se atraviesa por periodos de vulnerabilidad con una reactividad emocional fluctuante. En este periodo, aparte de factores biológicos, psicológicos y ambientales, las relaciones serán un pilar fundamental que influirán en la forma de pensar, actuar y sentir de cada uno. Se trata de una etapa donde el deseo de socialización y de integración de grupo se convierte en una prioridad en muchos.

El ciberespacio se convierte en los adolescentes en un mundo que le ofrece infinidad de posibilidades de información, ocio, educación y sobre todo, comunicación con su grupo de iguales. Las redes sociales son unos de los principales medios para comunicar sus emociones, opiniones, realizar comentarios sobre algo, compartir sus vivencias, entablar contacto con personas que en físico tal vez no se atreverían o incluso personas desconocidas…

Esta etapa vital en la que se encuentran convierte a los adolescentes en los más afectados por este tipo de delitos, ya que suelen pasar más horas frente a un ordenador y/o un móvil y suelen estar más conectado al mundo de las redes sociales  (instagram, twitter, facebook, whatsapp, telegram, twitch…).

Toda esta exposición sumada a otros factores de riesgo (familiar, personalidad, salud mental…) los convierte en el perfil idóneo de víctima para los agresores. Aunque los adolescentes sean el grupo que más riesgo tiene de sufrir este tipo de delitos, cualquier persona que tenga acceso a las TIC puede estar expuesta a sufrir algún tipo de victimización online.

 

  • Grooming

El grooming es el acoso sexual virtual perpetrado por un adulto a niños y adolescentes. El adulto puede contactar con el menor mediante redes sociales, juegos online, salas de chats etc.

 Es un acto de acoso progresivo muy elaborado por parte del adulto. Consigue establecer una relación íntima, donde trabaja la confianza y el control emocional del menor  mediante estrategias de engaño y manipulación. El principal objetivo del agresor es el de obtener material abusivo sexual del menor.

El grooming no es un delito nuevo que ha surgido por las TIC, sino es una forma evolucionada del delito ya existente de abuso y agresión sexual a menores.

El agresor es una persona con gran perseverancia, capacidad para manipular y embaucar, con gran paciencia que se aprovecha de la inocencia del menor. A veces puede utilizar un perfil falso para acercarse al menor, pero en muchas ocasiones puede ser una persona cercana al menor (vecino, profesor, familiar, amigo…).

Como se ha mencionado anteriormente, el grooming es un acto de acoso progresivo donde existen conductas de acercamiento hasta conseguir su fin último. Para entender un poco en qué consiste todo el proceso delictivo, tomaremos en consideración las 5 fases establecidas por Rachel O´Connell (2003):

  1. Establecimiento de amistad: el adulto comienza lentamente una relación de acercamiento con el menor basada en gestos sutiles y comunes que permiten la obtención de datos personales del menor.
  2. Conformación de la relación: Con el paso del tiempo, la fase anterior acaba consolidando un vínculo afectivo entre el menor y el agresor. El menor piensa que tiene una relación de amistad real donde puede sentirse seguro, incluso, puede verlo como un referente. El agresor comienza un estrechamiento y una intrusión en la vida del menor. El uso de dispositivos móviles permiten que el contacto pueda ser constante en cualquier momento y lugar del día.
  3. Valoración del riesgo: Con toda la información personal obtenida anteriormente, el agresor sacará más información familiar del menor para hacer una valoración del riesgo con el objetivo de asegurarse como poder cometer el delito.
  4. Exclusividad: el agresor comienza a hablar sobre problemas personales y secretos del niño/adolescente. Las conversaciones empiezan a inclinarse poco a poco hacia temas sexuales hasta que el menor se sienta cómodo. El agresor irá aumentando el contenido hasta hacer peticiones sexuales al menor y éste acabe enviando material abusivo infantil.
  5. Sexual: El agresor se destapa y comienza con el chantaje y las amenazas diciendo que publicará lo que le ha mandado si no accede a todas sus peticiones. En esta última etapa es donde el menor descubrirá que la relación que creía real en realidad una mentira y le surgirán sentimientos de miedo, indefensión y ansiedad. En esta etapa el menor se sentirá realmente acorralado y es muy probable que acabe accediendo a las demás peticiones del agresor, incluso, accediendo a un encuentro físico.

 

  • Ciberbullying

El ciberbullying hay quienes lo entienden como una extensión del conocido bullying tradicional. El acoso que antes se limitaba a un espacio físico ahora se extiende al plano virtual, lo cual se convierte más perjudicial pues el acoso no cesa, puede producirse en cualquier lugar y momento.

Puede tratarse de insultos, amenazas, difundir rumores, videos o fotos de alguien, excluir a alguien de un grupo online, publicar información falsa de la víctima, suplantación de identidad para burlarse, humillación pública de su imagen etc. Como puede verse, puede tomar múltiples formas para acosar a la víctima.

En algunas ocasiones, se produce solo el ciberbullying, pues esta forma de acosar puede beneficiarse del anonimato, lo cual envalentona al agresor a tomar formas más agresivas que a lo mejor no tomaría de forma presencial por miedo a las represalias. Se podría entender como un mecanismo para decir y hacer cosas que el agresor no sería capaz de hacer cara a cara.

Los daños que puede ocasionar este tipo de acoso pueden ser muy devastadores para la víctima, ya que supone un acoso reiterado y que lo expone a muchas más personas. Diferentes estudios han encontrado que las víctimas que sufren ciberbullying tienen unas altas correlaciones con depresión, ansiedad, baja autoestima, soledad y riesgo de suicidio.

 

  • Pornovenganza y Sexting

La pornovenganza, junto con el grooming y el ciberbullying, es uno de los principales peligros que corren los adolescentes en internet.

El sexting se trata del envío y recepción virtual de imágenes o mensajes de contenido sexual sugerente,  pudiendo incluir desnudos o semidesnudos. El contenido mandado/recibido se presenta de manera sugerente y erótica, cuya finalidad es la de seducir o provocar deseo.

Este fenómeno tiene un gran impacto en la salud y en la conformación de la identidad tanto individual, de género y sexual, influyendo enormemente en el desarrollo afectivo-emocional y relacional de la persona.

Hay que tener claro que el sexting es una práctica habitual, puesto que los comportamientos sexuales están muy relacionados con el proceso de desarrollo de los adolescentes. De hecho, puede entenderse como una forma de cortejo, de representarse y relacionarse. Ahora bien, el envió o recepción de estas imágenes no tiene que ser perjudicial para la salud, siempre y cuando se realicen entre personas conocidas de confianza y donde exista una confidencialidad mutua. Existen muchos casos de parejas que entre ellos se mandan este tipo de contenido sexual y que es una forma más de expresión de su intimidad. Pero la realidad es que mandar este tipo de contenido a través de internet supone un gran riesgo: puede que se produzca lo que se entiende como pornovenganza.

La pornovenganza es definida como la difusión no consentida de imágenes privadas de contenido sexual explicito o sugerente con el objetivo de dañar a esa persona. Este tipo de violencia puede resultar devastadora para la víctima, ya que supone una exposición de lo que se considera socialmente más íntimo, pudiendo afectar a la reputación, identidad y relaciones sociales de la persona. Se han dado casos donde la víctima sufre comentarios vejatorios y humillantes por parte de las personas que han visualizado el contenido. Ya no solo tienen que hacer frente a lo que supone una ruptura total de la confianza que habían tenido con la persona que lo compartieron, sino que tienen que lidiar con todas las demás personas que han visualizado el contenido. En ocasiones han ido a los familiares de la víctima a enseñarles el contenido o incluso a insultarlos y humillarlos también. Esta situación puede sobrepasar a la víctima y verse en una situación de indefensión absoluta donde toda su identidad y reputación social, incluso laboral, puede verse gravemente perjudicada.

 

  • Ciberstalking

Este tipo de acoso se produce con más frecuencia de la que podemos imaginar.

Se caracteriza principalmente por: hostigamiento, vigilancia y persecución. El eje principal de esta forma de victimización es el que se rige por obsesión- control.

Sus formas de representarse pueden ser:  insultos, amenazas, chantajes continuados, llamadas repetidas, mensajes recurrentes, control de la actualización de las redes sociales, control de amigos/conocidos en redes sociales, control de ubicación, robo de contraseñas, incluso en algunos casos algunos agresores han utilizado dispositivos espías.

 

  • Ciberabuso en pareja

Muy similar a la forma anterior pero tiene la diferencia principal de la relación sentimental que existe entre el agresor y la víctima, lo cual dificulta su detección y su revelación. En muchos casos la víctima puede no darse cuenta de que está siendo sometida a un ciberabuso, incluso puede llegar a romantizar esos comportamientos y entender el control como una forma más de demostrar el amor.

Las causas principales que originan este tipo de abuso suelen ser: celos e inseguridad.

Estas conductas de acoso se ven justificadas por los mitos del amor romántico que vienen a ser creencias irracionales que sirven para justificar ciertas conductas de acoso, por ejemplo: “el amor lo puede con todo”, “el que te quiere te hará sufrir”, “los celos son una prueba de amor”, “tener pareja es lo más importante en la vida”.

 

  • Hatespeech

Se trata de discursos basados en odio que van orientados hacia un determinado grupo de personas cuyo objetivo es promover el odio, la discriminación, la hostilidad  o violencia.

Los mensajes suelen estar basados en: raza, orientación sexual, género, religión, grupo étnico o discapacidad.

Muchos de estos discursos a veces vienen enmascarados por la política, lo cual provoca que no sean cancelados o incluso no llegarse a notar el trasfondo que esconde. Estos discursos pueden hacer mucho daño, sobre todo a las mentes más jóvenes donde están desarrollando su identidad y conformando una serie de valores y una moral.

Los daños psicológicos producidos en aquella persona que pertenece a un grupo diana de estos discursos de odio son múltiples y pueden tener consecuencias muy devastadoras. Se han dado casos en España de jóvenes que han dado palizas a otros jóvenes por su orientación sexual, en alguno de estos casos llegando a acabar con la vida de la víctima.

La reflexión que habría que hacerse es ¿Dónde está el límite entre discurso de odio y libertad de expresión? No todos los discursos pueden ser blanqueados y menos aquellos que promueven una violencia contra un grupo de personas.

 

  • Acoso online de género

Se trataría de comportamientos sexistas relacionados con el género de la víctima cuyo objetivo es producir emociones y reacciones negativas en esta.

Pueden expresarse en forma de bromas, comentarios o alusiones ofensivas o no deseadas.

 

 

CONSECUENCIAS DE LA VICTIMIZACIÓN ONLINE

 

Como cualquier tipo de victimización, la víctima sufrirá una serie de consecuencias negativas que pueden ser episódicas o pueden llegar a ser crónicas. Muchos estudios han indagado sobre las consecuencias derivadas de la victimización online, las que con más frecuencia se expresan son las siguientes:

 

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Estrés
  • Baja autoestima
  • Trastornos del sueño
  • Enuresis
  • Dolor abdominal
  • Cefaleas
  • Malestar general
  • Riesgo de consumir drogas
  • Riesgo de sufrir otro trastorno: TCA,
  • Aislamiento social
  • Soledad
  • Riesgo de suicidio
  • Sentimientos de indefensión
  • Frustración
  • Somatizaciones
  • Desempeño académico/laboral

 

Los adolescentes se encuentran en un periodo de desarrollo muy importante donde se cimientan una serie de aspectos que forjaran su personalidad. Por eso son un grupo vulnerable, pues un acontecimiento traumático, como puede ser una victimización de esta índole, puede acarrear con consecuencias que acaben influyendo de manera determinante en su desempeño académico, su desarrollo evolutivo y su forma de relacionarse con los demás.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Atajar el problema de la victimización será fundamental para paliar sus efectos. Combatir la victimización será un trabajo que se deberá hacer desde diferentes ámbitos (escuela, familia, médico, sociedad) y no solo puede quedarse en la fase de intervención, pues la fase de prevención también será fundamental para intentar reducir su frecuencia y que aumente la conciencia de la problemática.

En la fase de prevención diferentes estudios han investigado el impacto que tiene los talleres sobre los peligros de las TIC que se imparten en escuelas/institutos. La conclusión obtenida de todos es que ofrecer una buena información de los peligros que existen y ofrecer herramientas para su identificación y cómo proceder es fundamental para proteger a los adolescentes.  Muchas veces ellos/as no son conscientes del peligro en el que se encuentran o no saben cómo salir ni a quien pedir ayuda. Tener información no solo ayudara a la persona que lo sufre o que pueda estar en riesgo de sufrirlo, sino que también ayudara a que los demás sean capaces de identificar cuando otro compañero/a puede estar en esa situación de victimización y poder ayudarlo. Recordemos que en el caso del bullying no solo es culpable el agresor, los testigos también tienen un peso de responsabilidad importante.

Diferentes estudios han analizado cuales serian, en el ámbito familiar, factores protectores: que los adolescentes no pasen muchas horas en internet, que sientan que el uso que hacen del internet está siendo vigilado, que exista una comunicación abierta con los padres, es decir, que sientan apoyados y respaldados por sus padres para que no les sea difícil pedir ayuda.

El conocimiento que tengan los padres acerca de estos peligros también es considerado un factor protector, pues con un buen conocimiento estarán más preparados para poder identificar cualquier señal de alarma, tanto como si su hijo/a esta siendo víctima como si es esta siendo el agresor. Cualquier cambio que presente el adolescente en su estado de ánimo,  su nivel académico o sus rutinas, será una señal que puede estar alarmándonos de una posible situación de victimización.

 

 

 

Referencias

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