Duelo migratorio

 

Ángel Manuel Amaya Refusta

 

En un contexto de globalización, viajes, estancias, o traslados por motivos de trabajo, o crecimiento personal, cabe destacar un fenómeno un tanto desconocido, pero que afecta a todos los miembros de un grupo de nuestras sociedades: los migrantes.   En las siguientes líneas intentaremos hacer una breve exposición sobre qué es el duelo migratorio, qué favorece su potenciación, qué lo determina, y qué podemos hacer al respecto.

 

Las migraciones son un fenómeno que nos ha acompañado desde los albores de nuestra especie, pese al inicio del sedentarismo con el desarrollo de la agricultura y la ganadería. Si bien es cierto que las migraciones decrecieron, los humanos hemos mantenido esta conducta que se encuentra presente en gran número de especies animales. Sin embargo el hecho de migrar para los humanos, a diferencia de otros animales, supone una gran carga cognitiva y emocional, y esto se debe al hecho de la cultura. Podríamos arriesgar a decir que la cultura es la responsable del duelo migratorio. Pero antes definamos qué es la cultura, pues todos tenemos en mente, y comprendemos, de qué se trata, pero daremos un paso más para comprender mejor el concepto de duelo migratorio.

La cultura es el conjunto de costumbres, conductuales (rituales de saludo) y pensamientos (estereotipos) que determinan un grupo social. Incluye el modo de relacionarse con los demás, incluso determinan la manera de percibir una misma situación.

¿Y qué supone esto para el duelo migratorio? Definamos entonces qué es el duelo migratorio.

 

El duelo migratorio es un duelo parcial que se da de manera exclusiva en migrantes cuando no se encuentran en su lugar de origen cultural. Se trata de una experiencia psicológica, que por regla general suele ser de carácter negativo. El duelo, como la pérdida de un ser querido, de una parte del cuerpo,  de una relación, o de un rol (trabajo, por ejemplo), se caracteriza principalmente por un sentimiento de pérdida que es real. Y hacemos hincapié en el concepto real en este ámbito, que se trataría cuando aquello que hemos perdido sabemos que no se va a recuperar. Pero en el caso del duelo migratorio el duelo es parcial porque aquello que se ha perdido: familia, relaciones de amistad, la cultura típica del lugar, “la tierra”… Sigue existiendo, aunque por motivos de la distancia se encuentra en ese momento ausente. El hecho de que aquéllos aspectos por los que duelen sigan existiendo pero sean inaccesibles son los responsables del duelo migratorio.

Ahora bien, al seguir siempre presentes dichos aspectos, la “herida” nunca cierra. El duelo migratorio no tiene por qué ser patológico, pero sí es un factor de riesgo psicológico para el desarrollo de patologías como la depresión, trastornos de ansiedad, o Síndrome de Estrés Post-Traumático.

Cabe mencionar que en la actualidad, los manuales, como el DSM-5, no recogen el duelo migratorio como una patología, si bien es un fenómeno evidente que ya se ha constatado en distintos estudios y en distintos países.

 

 

¿Qué factores determinan la intensidad del duelo migratorio?

 

Podríamos enumerar un sinfín, pero resumiendo serían: las condiciones socioeconómicas previas, durante, y una vez finalizada la migración; patología mental previa, herramientas de afrontamiento, redes sociales previas a la migración y en el lugar de asentamiento, diferencia entre la cultura local y la del migrante…

 

La cultura como aspecto determinante en el desarrollo del duelo migratorio: se cree que a mayor diferencia cultural, mayor es la probabilidad de puntuar alto en la escala de duelo migratorio. Esta escala, la Migratory Grief and Loss Questionnaire, es de carácter gradual, miden intensidad percibida por el paciente, y no es indicadora de gravedad, ni tienen finalidad diagnóstica.

Retomando la diferencia cultural… Hoofstede en un estudio que realizó extrajo 5 dimensiones que eran de carácter universal en todas las culturas, a saber: Evitación a la incertidumbre, Distanciamiento del poder, Rol masculino/femenino, Colectivismo/individualismo, Indulgencia/castigo, Pragmatismo/Normativo.

Cada cultura tiene una puntuación determinada en cada una de estas dimensiones, y es lo que les hace singulares del resto, de este modo a mayor diferencia entre las dimensiones, se puede decir que la cultura es más distante de la de referencia.

Esto último es un aspecto determinante a la hora del afrontamiento de la nueva situación para el migrante, pues es responsable del choque cultural.

 

 

¿Qué sería un duelo migratorio patológico?

 

Podrían distinguirse dos extremos: la inflexibilidad en el migrante que impida su integración en la cultura receptora, o la negación de su cultura mediante un proceso de aculturación, en el que abandonaría sus costumbres previas para sustituirlas por las de la cultura receptora.

Ninguna de las dos son elecciones saludables. La primera supone el rechazo de los nativos, y en consecuencia el ostracismo del migrante, y su encierro voluntario en guettos; la segunda supone negar un aspecto nuclear de la personalidad, con las consecuencias negativas que esto supone para la salud mental del migrante.

 

El duelo migratorio como determinante de la salud mental:

Este fenómeno se caracteriza por un nivel de estrés moderado mantenido, que acompañado con los sentimientos de tristeza genera un bucle que puede minar la estabilidad mental del migrante, y poco a poco, por desgaste, desencadenará estados de estrés, o distimia, pudiendo llegar al Trastorno de Estrés Generalizado, la depresión, o el específico de este tipo personas, con los antecedentes potenciadores, el llamado Síndrome de Ulises.

 

 

¿Cómo evitar la patologización?

 

  • Como hemos dicho antes, la clave es la integración en la sociedad receptora, sin renunciar a aquéllos rasgos culturales que sean nucleares para el migrante, y que no entren en conflicto con los valores del país receptor, ni los propios.
  • Tejer una red social en el país receptor, con personas locales especialmente, pero intentando mantener un vínculo con compatriotas con los que pueda manifestar sus valores culturales.
  • Buscar ayuda profesional psicológica si la situación les supera, para desarrollar y potenciar herramientas de afrontamiento.

 

 

Bibliografía:

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