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Hipnosis, definición y mitos

 

 

 

Francisco Ruiz

 

 

Qué es la hipnosis

 

Todos hemos visto en la televisión al típico hipnotizador que coge a gente del público, les da un par de órdenes sencillas y ya los tiene bajo su control. Los duerme, hace que digan cosas estúpidas, que bailen… Y luego no se acuerdan de nada. También hemos visto en películas o series a hipnotizadores que consiguen hacerse con el control absoluto de la persona. Pero, ¿es esto cierto? ¿La hipnosis es así en la vida real?

La respuesta es que no. Son muchos mitos y muchas ideas equivocadas las que hay alrededor de la hipnosis por el trato que se le ha dado en repetidas ocasiones, pues llevado al extremo, llama mucho la atención de quien no lo conoce realmente.

Podríamos usar la definición de hipnosis que da el Comité Ejecutivo de la 30 División de la APA: “Un estado de conciencia que implica una atención focalizada y una reducción de la conciencia periférica, caracterizado por una capacidad mejorada de respuesta a la sugestión”. Este estado de conciencia se podría considerar el trance, al cual se puede llegar por tres vías: espontáneamente, por la hipnosis formal y por la autohipnosis (Mendoza, Lamas y Capafons, 2010).

El uso de la hipnosis consta desde hace miles de años, pero no fue hasta 1841 cuando James Braid, un médico inglés que investigaba sobre el estupor que se creaba al fijar la atención en un solo estímulo, acuñó el término. Aunque fueron los griegos los que ya hablaban de “hypnos” (sueño), quienes utilizaban ya la hipnosis en rituales pseudomágicos para tratar los problemas de la gente. Aparte de Braid y de los griegos, han sido muchos los usos de la hipnosis a lo largo de la historia y muchas personas las que han investigado y contribuido a su desarrollo.

 

Cabe destacar a Milton H. Erickson (1902-1980), quien es considerado el mejor hipnotizador de la historia. La historia de su vida es una consecución de desgracias que podrían haber acabado con cualquiera, pero que a él le sirvieron como superación y así se ve influenciada toda su obra. Él tenía otra forma de ver y practicar la hipnosis, con una técnica caracterizada por su flexibilidad e informalidad. Por ejemplo, a diferencia de otros hipnotizadores, él no buscaba el nivel de trance más profundo posible, sino que se movía entre los niveles que veía necesarios.

La hipnosis es una técnica terapéutica que, según el NIH (National Institutes of Health), se utiliza para mejorar la salud y el bienestar del paciente, así como abrirlo a nuevas ideas en un estado de relajación. Es importante saber que la hipnosis no es una terapia, ni puede ser sustitutivo de esta, es una herramienta que se puede utilizar como complemento. Se ha utilizado para ayudar a pacientes con depresión, trastorno de ansiedad generalizada, fobias, postoperatorios, partos… (American Psychological Association, 2008). Algunas de los métodos utilizados para llegar al trance son la repetición, las figuras de autoridad, la identidad, deseo o identificación, la hipnosis oculta o la emoción (Ozlem y Varlik, 2017).

Después de muchas discusiones de varios autores, Jensen et al. en 2017 llegan a la conclusión de que la eficacia de la hipnosis se ve respaldada por la investigación clínica actual. En las últimas dos décadas se ha avanzado mucho en la investigación de las bases neurofisiológicas de la hipnosis.

 

 

Mitos sobre la hipnosis

 

Hay muchos mitos acerca de la hipnosis, aquí vamos a hablar de algunos de ellos y clarificar un poco las dudas generales al respecto.

 

La hipnosis puede hacer que hagas cosas en contra de tu voluntad: es falso. Bajo trance uno es capaz de decir que no y negarse a hacer cosas que atenten contra su moral o integridad. En contra de lo que hemos visto en la definición de la APA, la consciencia del hipnotizado suele mantenerse activa durante el trance hipnótico y son muchos los investigadores que han resaltado este hecho y criticado la definición de la APA (Lynn et al., 2020).

Hay personas que no pueden ser hipnotizadas: todo el mundo es hipnotizable. Aunque hay personas que pueden mostrar más dificultad que otras para ser sugestionados (la inteligencia se relaciona ligeramente con la hipnotizabilidad), solo hay que conocer el marco de referencia de la persona y saber qué técnicas se adaptan mejor.

La hipnosis es mala para la salud: como hemos visto, la hipnosis es beneficiosa para el que la practica. Como cualquier técnica, si no se lleva correctamente a cabo, puede tener efectos negativos. Utilizada por un profesional en un contexto adecuado no resulta peligrosa ni perjudicial.

El hipnotizador tiene un don natural o poderes más allá de lo lógico: completamente falso. Como hemos visto, la hipnosis es un conjunto de técnicas simples, y cualquiera puede aprenderlas y llevarlas a cabo una vez practicadas.

La hipnosis puede hacer que recuerdes cosas del pasado muy remotas: no es exactamente así. La hipnosis puede ayudarte a recordar un suceso o a acceder a información almacenada, pero nunca podrás recordar nada que hayas olvidado del todo. Además, todo lo que la hipnosis puede recuperar, ha pasado por el mismo filtro que el resto de información y puede ser erróneo o relativo.

La hipnosis es un estado de sueño: igual que los griegos definieron el término como “hypnos” (sueño) y se equivocaron, la gente que piensa que el trance es como dormir, también se equivoca.

La gente no recuerda nada de lo ocurrido bajo el trance: falso. La mayor parte de la gente que es hipnotizada, al salir del trance recuerda la mayoría de sucesos que pasaron bajo este estado de consciencia. Si bien es cierto que se podría provocar una amnesia sobre hechos puntuales, esta tendría que ser provocada a propósito por el hipnotizador.

 

La hipnosis, entonces, como hemos visto no debe ser mitificada. Es una técnica terapéutica que se utiliza en contextos profesionales y que no tiene nada que ver con lo que tenemos en el imaginario colectivo. Si bien queda mucho por estudiar al respecto, su eficacia está comprobada y avanza día a día.

 

 

Bibliografía:

Lynn, Steven Jay, Irving Kirsch, Devin B. Terhune, and Joseph P. Green. «Myths and Misconceptions about Hypnosis and Suggestion: Separating Fact and Fiction.» Applied Cognitive Psychology 34.6 (2020): 1253-264. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/acp.3730

Mark P Jensen, Graham A Jamieson, Antoine Lutz, Giuliana Mazzoni, William J McGeown, Enrica L Santarcangelo, Athena Demertzi, Vilfredo De Pascalis, Éva I Bányai, Christian Rominger, Patrik Vuilleumier, Marie-Elisabeth Faymonville, Devin B Terhune, New directions in hypnosis research: strategies for advancing the cognitive and clinical neuroscience of hypnosis, Neuroscience of Consciousness, Volume 2017, Issue 1, 2017, nix004, https://doi.org/10.1093/nc/nix004

Erel, Ö., & Kamil Varlık Erel. (2017). Hypnosis. Meandros Medical and Dental Journal, 18(2), 76-79. doi: https://doi.org/10.4274/meandros.2555

American Psychological Association. (2008, October 29). Hypnosis today— Looking beyond the media portrayal. https://www.apa.org/topics/psychotherapy/hypnosis

Emmerson, Gordon. «Hypnosis Defined: A Resource Therapy Perspective.» Australian Journal of Clinical and Experimental Hypnosis 42 (2017): 34-40. https://web-p-ebscohost-com.bibliotecauned.idm.oclc.org/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=0&sid=9fffde85-e460-42d6-b982-dc8e1257c1f9%40redis

American Psychological Association. (n.d.). About Division 30. Recuperado de:https://www.apadivisions.org/division-30/about/index

National Institutes of Health. (2019, July). Hypnosis for Health. News in Health. Recuperado de: https://newsinhealth.nih.gov/2019/07/hypnosis-health

Fernández-Álvarez, H., García, F., & Pérez, M. (2016). Introducción a los tratamientos psicodinámicos, experienciales, constructivistas, sistémicos e integradores. UNED.