La mujer deportista embarazada:
cuando la pérdida de control corporal desafía la identidad
Cynthia Morillas Arauz
En la vida de una deportista, el cuerpo es mucho más que un vehículo físico: es una herramienta de precisión y un espacio de control, rendimiento y constante superación. Las atletas, ya sean de élite o aficionadas comprometidas, construyen gran parte de su identidad y autoestima en torno a la predictibilidad corporal; es decir, bajo la premisa de que a cierto entrenamiento le corresponde un resultado previsible. Sin embargo, con el embarazo, ese escenario de control absoluto cambia de forma radical: el cuerpo se transforma bajo el mandato de una biología innegociable, la fatiga se vuelve impredecible y el rendimiento disminuye de manera natural. En este contexto de vulnerabilidad e incertidumbre, la reacción más común de muchas deportistas es la resistencia: mantener a toda costa el volumen de entrenamiento, disimular los síntomas y esforzarse por demostrar —tanto a sí mismas como a su entorno— que «nada ha cambiado». La cultura del esfuerzo y las redes sociales refuerzan esta tendencia al promover el mito de la «supermujer embarazada» que continúa levantando el mismo peso o corriendo las mismas distancias. Para quien basa su valía en la autoeficacia, resulta natural sentirse atraída por esa ilusión de control. No obstante, la gestación es un proceso cimentado en la transformación, la pausa y la cesión de control. Al ignorar sistemáticamente las señales de freno de la propia fisiología y evitar la incomodidad emocional de bajar el ritmo, surge una desconexión progresiva con las necesidades reales. En este punto, cabe plantearse una cuestión fundamental:
¿No estaremos saboteando nuestro bienestar psicológico y la conexión con nuestro propio cuerpo al aferrarnos a una identidad deportiva inflexible durante el embarazo?
Esta es la realidad que analizaremos a lo largo del artículo: exploraremos cómo luchar contra los cambios fisiológicos de la gestación puede convertirse en un mecanismo de evitación emocional y cómo la psicología aporta herramientas para transitar esta etapa, abrazando la vulnerabilidad necesaria para redefinir la propia identidad.
¿Qué es la crisis de identidad en la deportista embarazada?
En psicología del deporte, la «identidad deportiva» se define como el grado en que una persona se identifica con su rol de atleta. Cuando esta identidad es muy marcada y exclusiva, cualquier amenaza percibida genera un profundo malestar. Durante el embarazo, la mujer vive lo que en antropología se denomina «matrescencia» —la transición física y psicológica hacia la maternidad—, la cual choca directamente con los valores tradicionales del ámbito deportivo: el control, la estética del rendimiento y la tolerancia al dolor. Las investigaciones sobre salud mental perinatal en atletas muestran que la incapacidad temporal para entrenar al nivel habitual suele generar ansiedad, duelo por la pérdida del «yo» anterior y temor al fin de la carrera deportiva (Poucher et al., 2021). Así, el embarazo puede dejar de vivirse como un proceso natural para percibirse como una amenaza al autoconcepto.
¿Por qué luchamos contra los cambios?
Sentir frustración, temor o rechazo ante las transformaciones del cuerpo gestante no refleja falta de instinto maternal ni egoísmo: es una respuesta enraizada en el aprendizaje y en el condicionamiento deportivos, donde se suele asociar el dolor con la debilidad y el parar con el fracaso.
A nivel conductual, mantener entrenamientos exhaustivos a pesar de las náuseas o las molestias pélvicas funciona como una estrategia de evitación experiencial. Aceptar el cansancio y reducir la intensidad implica lidiar con un malestar directo: el miedo a perder la forma física, los cambios en la composición corporal y la incertidumbre sobre el nivel futuro. En cambio, completar la rutina habitual aporta un alivio inmediato al reafirmar que «se sigue siendo la misma». Esa reducción momentánea de la ansiedad refuerza la autoexigencia y lleva a sustituir la escucha atenta del cuerpo por la rigidez de un plan de entrenamiento.
¿Por qué es un problema refugiarse en la autoexigencia?
Aunque mantener el ritmo ofrece una sensación temporal de control, la evidencia clínica advierte sobre los riesgos de la desconexión interoceptiva. La presión por preservar la identidad atlética, sumada a la validación social de no rendirse, incrementa el riesgo de sufrir alteraciones del estado de ánimo perinatales, como depresión y ansiedad posparto (Darroch et al., 2023). Cuando ignorar la fatiga o el dolor se convierte en el mecanismo principal para gestionar la incertidumbre, se pierde la capacidad de interpretar las señales del organismo. Esto no solo aumenta el riesgo de sufrir lesiones físicas (como disfunciones del suelo pélvico), sino que también favorece el agotamiento emocional, haciendo que la gestación se viva desde la lucha en lugar de la integración.
Para ilustrar esta dinámica, consideremos el caso de una corredora que experimenta pesadez y dolor articular en su segundo trimestre. Al forzarse a cumplir sus tiempos en pista e ignorar el malestar, encuentra un alivio psicológico inicial que calma su miedo a perder el progreso. Sin embargo, con el paso de las semanas, esta autoexigencia la lleva a vivir el embarazo como un obstáculo a batir. Para evitar enfrentarse a la vulnerabilidad de su nuevo estado, termina aislándose emocionalmente del proceso que está viviendo, lo que deriva en un estado de alerta y agotamiento crónico enmascarado bajo la etiqueta de «disciplina».
¿Cómo puede ayudarnos la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)?
Cuando el deporte deja de ser una fuente de salud y se transforma en una exigencia rígida, enfoques como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) ofrecen herramientas valiosas. La ACT invita a abordar el embarazo no como un paréntesis, sino como una etapa de alta demanda vital que requiere flexibilidad psicológica (Hayes, 2013).
Para ello, se trabajan varios procesos fundamentales:
- Aceptación: dar espacio a la frustración, la tristeza o la incertidumbre que surgen al ver cambiar el cuerpo y el rendimiento. Supone dejar de combatir la propia fisiología, flexibilizar la autoexigencia y aceptar que gestar vida implica habitar de forma transitoria la incomodidad del cambio.
- Defusión cognitiva: observar pensamientos como «si bajo el ritmo, soy débil», «no volveré a estar en forma» o «mi valor depende de mis marcas» como interpretaciones automáticas generadas por el miedo a perder la identidad, en lugar de verdades absolutas a las que haya que someterse forzando el entrenamiento.
- Contacto con el momento presente: reconectar con las sensaciones corporales actuales (interocepción). En vez de entrenar en función de ritmos o cargas pasados, se trata de atender a lo que el cuerpo necesita en el presente: descanso, movimiento suave o trabajo de fuerza adaptado.
- Acción comprometida con los valores: definir qué tipo de deportista se desea ser a largo plazo (priorizando la salud integral, el autocuidado y la resiliencia) y actuar en consecuencia. Esto implica adaptar el ejercicio aunque afecte al ego, reconociendo que construir una relación compasiva con el cuerpo y la maternidad aporta más valor que sostener marcas a corto plazo.
Conclusión
Mantenerse activa durante el embarazo es, sin duda, altamente beneficioso y recomendable tanto para la madre como para el bebé. No obstante, la ilusión de control que genera mantener un entrenamiento rígido no puede reemplazar la necesidad fundamental de escuchar y respetar un cuerpo en profunda transformación.
La psicología deportiva actual señala que la flexibilidad —y no la rigidez— es la verdadera base de la resiliencia. Transitar la crisis de identidad en el embarazo no exige renunciar al deporte, sino reorientar el enfoque mental. Es plenamente compatible mantener la condición de mujer deportista entendiendo que la verdadera fortaleza se muestra al adaptar el ritmo, aceptar el cambio y acompañar el proceso de crear vida.
Referencias
Darroch, F. E., Giles, A. R., & McGannon, K. R. (2023). Elite female athletes’ experiences of pregnancy and postpartum: A scoping review. Psychology of Sport and Exercise, 66, 102377.
Hayes, S. C. (2013). Sal de tu mente, entra en tu vida. Desclée de Brouwer.
Poucher, Z. A., Tamminen, K. A., & Sabiston, C. M. (2021). The psychological experience of pregnancy in elite athletes: A systematic review. Journal of Applied Sport Psychology, 33(5), 455-475.
Reardon, C. L., Hainline, B., Aron, C. M., Baron, D., Baum, A. L., Bindra, A., … & Engebretsen, L. (2019). Mental health in elite athletes: International Olympic Committee consensus statement. British Journal of Sports Medicine, 53(11), 667-699.
